jueves, 26 de agosto de 2010

Jordi Savall: "The Celtic Viol II" (Alia Vox).

En breve estará disponible en tiendas la nueva grabación de Jordi Savall para Alia Vox, un trabajo que supone una nueva inmersión en el mundo de las violas celtas. El título del mismo es The Celtic Viol II: Treble Viol & Lyra Viol. Le acompañan en la interpretación Andrew Lawrence-King (quien ya participó en el volumen anterior) y Frank McGuire.

Os incluyo a continuación las propias reflexiones de Jordi Savall acerca del disco y el repertorio. Podéis encontrarlas en la página web de Alia Vox.

Como ya recordé en mi texto «Elogio de la transmisión» incluido en el primer disco dedicado a la viola celta, «Al contrario que ciertas culturas orientales que se desarrollaron sobre todo en un marco de tradición oral, en el mundo occidental sólo las músicas llamadas tradicionales, populares o folklóricas, han sabido perdurar gracias a esos mecanismos de transmisión no escrita. Si la cara es el espejo del alma, la música de un pueblo es el reflejo del espíritu de su identidad, individual en un principio pero que va adquiriendo forma con el tiempo en tanto que imagen del conjunto de un espacio cultural propio y único. Toda música transmitida y conservada por tradición oral es el resultado de una feliz supervivencia, consecuencia de un largo proceso de selección y síntesis.» Ahora bien, esos mecanismos de transmisión son también caminos de evolución, de innovación y, por consiguiente, de transformación en la medida en que están sujetos a las más diversas influencias procedentes de otros estilos musicales ajenos, modernos e incluso muy alejados, que dan lugar a nuevas maneras –igualmente legítimas– de interpretarlos.

En la actualidad, el repertorio celta se conserva bajo formas o tendencias de interpretación muy diferentes: por una parte, están los músicos que siguen estudiando e interpretando el repertorio según la tradición más pura; por otra, los que se inspiraron a partir de la década de 1970 en un estilo musical “neotradicional” desarrollado por grupos pioneros como The Chieftains y Ceoltóirí Chualann; y, por último, los que a partir de la década de 1980 transformaron las tradiciones en “formas sincréticas, modernas y comercializables”. Los mayores fenómenos en la internacionalización de la música y los bailes irlandeses y escoceses fueron los macroespectáculos Riverdance, Lord of the Dance y Black 47. La tradición y la innovación están estrechamente entrelazadas en las actuaciones de Lúnasa (grabaciones en directo en el Towne Crier Café de Pawling, Nueva York, julio 2003). Todos esos grupos muestran nuevos caminos en los cuales la música celta se transforma y sincretiza en el escenario. Según algunos, estos nuevos desarrollos revelan la adaptabilidad de la tradición; otros perciben los empeños comercializadores como tangenciales: «En las últimas décadas, se han producido una serie de desarrollos musicales que han resultado ser derivaciones del tronco principal de la música tradicional y también callejones sin salida: la introducción de instrumentos eléctricos, la introducción de estilos de la música rock y la introducción de otros estilos étnicos de interpretación». (Nicholas Carolan, director del Irish Traditional Music Archive de Dublín; Carolan, 2000).

Aunque posibles y legítimos, esos diferentes caminos de recuperación y actualización de la memoria musical tradicional no son mejores que las versiones más tradicionales ni tampoco son los únicos capaces de aportar hoy interpretaciones innovadoras. Todo este inmenso repertorio de músicas celtas posee orígenes muy diversos en el tiempo y el espacio; y cada uno de esos elementos nos aporta informaciones muy interesantes acerca del carácter, la técnica, la ornamentación, el estilo y la forma de interpretarlas. Posibilitan versiones respetuosas con el contexto histórico y, al mismo tiempo, innovadoras. Tanto en la música como en el arte, hay evolución y desarrollo, pero no necesariamente progreso real.

Por influencia de la idea de progreso, existió en el mundo de la música llamada clásica hasta bien entrado el principio del siglo XIX el convencimiento de que cada nuevo compositor de genio mejoraba el arte de la composición y hacía posible una evolución del lenguaje musical en la dirección de un arte más evolucionado y más perfecto. Cada nueva generación de grandes compositores borraba la obra de los grandes maestros precedentes. Así, el gran Stendhal hizo un terrible balance en Les vies de Haydn, de Mozart et de Métastase, publicado en 1815, de las aportaciones históricas de los principales pueblos a la evolución del arte musical. Para él, «Después de Guy d’Arezzo, a quien se atribuye haber encontrado en 1032 las primeras ideas del contrapunto, éstas no tardaron en introducirse en la música de iglesia; pero hasta la época de Palestrina, es decir, hacia el año 1570, esa música no fue más que un tejido de sonidos armoniosos totalmente desprovistos de melodía perceptible». Y añadió: «Un obrero supera hoy con facilidad en pintura o en música a Giotto o Palestrina». (Carta XVI. Salzburgo, 28 de mayo de 1809). Su opinión sobre las músicas antiguas de las principales naciones se encuentra marcada por una completa ignorancia de los grandes maestros del pasado: « La música de los alemanes está demasiado alterada por la frecuencia de las modulaciones y la riqueza de los acordes. La antigua música de los flamencos sólo era un tejido de acordes carente de pensamientos. Esa nación hacía su música igual que sus cuadros: mucho trabajo, mucha paciencia y nada más. La melodía de los ingleses es demasiado uniforme, si es que la tienen. Lo mismo ocurre, cosa chocante, con los españoles. ¿Cómo imaginar que ese país favorecido por el sol, que la patria del Cid y de esos guerreros trovadores presentes aún en los ejércitos de Carlos V, no hubiera producido músico célebre?» (Carta XIII. Salzburgo, 28 de mayo de 1809).

En este sentido, en un ensayo sobre Gesualdo, Aldous Huxley evoca «la trágica pérdida de memoria de la conciencia musical europea, amnesia que ha perdurado hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Incluso durante los años cincuenta, el repertorio musical anterior a Monteverdi, sepultado bajo las diferentes capas de modernidad, se encontraba aún a la espera de ser descubierto». Habría que esperar hasta 1829, año en que un joven director y compositor de 20 años llamado Felix Mendelssohn volvió a interpretar por primera vez después de la muerte del compositor la Pasión según san Mateo de J. S. Bach, para que empezara a desarrollarse esa recuperación histórica que sigue hoy con más fuerza que nunca. A partir de la segunda mitad del siglo XX se empezaron a recuperar también las nociones de estilo y sonido de los instrumentos originales, al hacerse asimismo evidente que toda obra de arte es trascendente pero nunca intemporal dado que lleva en sí misma la marca de su tiempo.

El descubrimiento en 1970 del manuscrito conocido con el nombre de Manchester Gamba Book, que contiene una gran colección de piezas para viola de gamba con 22 tunnings o scordature diferentes, y más tarde de otras fuentes de manuscritos en Londres y Dublín con obras de William Lawes, John Jenkins y antologías impresas como Lessons for the Lyra-Viol, publicadas por Tobias Hume, Thomas Ford, Alfonso Ferrabosco, William Corkine y John Playford entre 1605 y 1670, me permitió empezar a familiarizarme con esas diferentes afinaciones tan características de la viola de gamba en la cultura inglesa, escocesa o irlandesa de ese siglo XVIII en que ese instrumento gozaba aún de gran predicamento. La gran sorpresa fue descubrir el grado de inventiva de los músicos de esa época y también hasta qué punto estaban atentos a las tradiciones populares. En efecto, entre esas 22 afinaciones diferentes, hay dos llamadas The Bag-Pipe Tunning o The Lancashire-Pipes Tunning que comportan la necesidad de cruzar las cuerdas 5 y 4, con el fin de obtener una octava de diferencia entre la tercera y la cuarta cuerdas. El objetivo es imitar las cornamusas escocesas o irlandesas, lo cual nos acerca a un arte musical popular del siglo XVIII muy cercano a las músicas tradicionales celtas conservadas primero por tradiciones orales y anotadas a partir del siglo XVIII y el siglo XIX en diferentes colecciones como The Songs Of Scotland de George Farquhar Graham (Edimburgo, 1848), Complete Irish Music de George Petrie (Londres, 1851, reeditada en 1902-1905), Mammoth Collection de William Bradbury Ryan (Boston, 1883), Music Of Ireland de Francis O’Neill (Chicago, 1903-1907) y Old Irish Folk Music de Patrick Weston Joyce (Dublín, 1909); y, ya a finales del siglo XX, The Fiddle Music Of Scotland de James Hunter (Edimburgo, 1979), The Caledonian Companion de Alastair J. Hardie (Edimburgo, 1981), Sources Of Irish Traditional Music, c. 1600-1855 de Aloys Fleischmann (Nueva York y Londres, 1997), entre otras.

La interpretación de esas músicas para lyra-viol o lyra-way me alentó a ampliar el ámbito de estudio a las músicas pertenecientes a los repertorios escoceses e irlandeses, que toqué primero con mi viola da gamba bajo acordada al modo de la lyra (lyra-way) o con la bag-pipes tunning. Enseguida me sorprendió descubrir tantos puntos en común con el estilo barroco: interpretación desigual y golpes de arco con acentuación muy característica y una gran profusión de la ornamentación improvisada. Si para mi primera grabación The Celtic Viol preferí utilizar sólo violas soprano (instrumentos agudos con sonoridades muy cercanas al fiddle) con el fin de no alejarme del repertorio de O’Carolan, N. Gow y S. Fraser, para la presente The Celtic Viol II he preferido mezclar la viola soprano de 1750 de Nicolas Chappuy (para las piezas de N. Gow, J. S. Skinner y las anónimas) y la viola baja de 1553 de Pellegrino Zanetti, de sonoridad calurosa y potente (para las piezas del manuscrito de Manchester y de la colección Ryan de Boston). Esta vez, además de las arpas irlandesas y el salterio tocados por Andrew Lawrence-King, siempre con los acompañamientos improvisados según el estilo de esas épocas, hemos añadido la percusión para las piezas bailables o rítmicas, con el bodhran tocado por Frank McGuire. Hemos seleccionado 30 piezas, agrupadas por tonalidades en suites o series. De nuevo, como ferviente homenaje a ese arte de la transmisión y al talento de todos los músicos que crearon ese maravilloso patrimonio y también a los otros, no menos importantes, que lo han sabido transmitir de generación en generación para conservarlo plenamente vivo. Como señala Ciaran Carson, las viejas melodías y canciones unen el pasado y el presente cada vez que se interpretan: «Cada vez que es cantada la canción, cambian nuestras ideas sobre ella y ella nos cambia. La música y las palabras son antiguas. Han sido moldeadas por muchos oídos y bocas y a menudo han sido contempladas. Pero cada vez es algo nuevo porque el tiempo es nuevo, y no hay tiempo como el ahora.» (Carson, 1996).

Estas músicas portadoras de vida y felicidad son verdaderamente vitales y conservan de forma íntegra todo su formidable poder expresivo y poético. Mientras haya músicos que las hagan revivir seguirán siendo un testimonio precioso de su indispensable función de identidad y cohesión social, política y cultural, que constituye también un mensaje universal de armonía y belleza.

Os dejo con algunas piezas contenidas en el disco The celtic viol.



Que lo disfrutéis...

domingo, 22 de agosto de 2010

Adriano Banchieri: "Pazzia Senile; Saviezza Giovenile" (Stradivarius).

Suelo acercarme de vez en cuando a las tiendas de música que tengo cerca para ver las ofertas en CDs de clásica y, lo confieso, "pico" bastante, aunque con esto de la crisis empiezo a contenerme de una manera seria.

La última vez que estuve en la Fnac me hice con un buen número de CDs de precio muy rebajado que, mira por donde, han resultado ser bastante recomendables, algo que superó mis expectativas iniciales. Uno de ellos es el que ha motivado este post.

Se trata de "Pazzia Senile; Saviezza Giovenile", un registro discográfico que recoge estas dos obras de Adriano Banchieri (1568-1634) interpretadas por el conjunto Delitiae Musicae bajo la dirección de Marco Longhini. Banchieri es famoso por ser el creador, junto con Orazio Vecchi (1550-1605), de la llamada "comedia madrigal", una especie de teatro-musical más cercano a la "comedia del arte", con la que comparte muchos personajes, que a los madrigales propiamente dichos. La finalidad de estas creaciones, entre las que destaca el "Anfiparnaso" de Vecchi, era el entretenimiento de una aristocracia culta en festividades señaladas y solían representarse una única vez.

"Pazzia senile" (La locura de la vejez) fue publicada por el veneciano Ricciardo Amadino en 1598 y se reimprimió al menos en siete ocasiones. El éxito de este experimento musical llevó al compositor a crear "Saviezza Giovenile" (La sabiduría de la juventud), muy similar a la anterior y publicada en 1628.

En definitiva, el teatro se une al madrigal, las canciones y las danzas populares en estas obras breves, que juegan con la comedia y el drama, y que, recuperando situaciones y personajes de la comedia del arte, pero también recogiendo una importante herencia de los autores clásicos, nos pueden resultar, a día de hoy, extravagantes.

La edición que he adquirido es la interpretada, como ya he mencionado, por Delitiae Musicae, una agrupación italiana fundada en 1992 especializada en el repertorio madrigalesco que, para el sello Naxos, está grabando las integrales de Monteverdi y Gesualdo. En este caso, "Pazzia Senile; Saviezza Giovenile" está editada por Stradivarius dentro de su "Echo series".

Os dejo, en primer lugar, aunque la calidad del video no es muy buena, con el inicio de "Pazzia Senile", de la mano de la Accademia degli Imperfetti.



Y ahora una battaglia con Rinaldo Alessandrini al órgano.



Qué lo disfrutéis...

"Diabolus in Musica"... también en Twitter.

Debo reconocer que me resisto con tenacidad (o al menos lo intento) a las redes sociales, aunque ya sabéis lo que dicen... renovarse o morir. Es por ello que he decidido dar el salto a Twitter, tras haberlo hecho ya a Facebook en su día.

Para aquellos que no conozcáis Twitter, se trata de una red de información en tiempo real que funciona como un servicio de microblogging, permitiendo publicar y leer entradas de texto de una longitud máxima de 140 caracteres. Estas entradas reciben el nombre de "tweets". Teniendo en cuenta las posibilidades que ofrece en cuanto a rapidez de comunicación y concisión, la página de "Diabolus in Musica" en Twitter será un complemento del Blog que estáis leyendo.

Espero que sea de vuestro agrado.

Por cierto, no es necesario estar registrado en Twitter para acceder al perfil de "Diabolus in Musica" y leer las actualizaciones.

Estos son los enlaces a las páginas de Facebook y Twitter del Blog:

http://www.facebook.com/pages/Diabolus-in-Musica-Blog/130211753660315?ref=ts


http://twitter.com/diabolusblog

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sábado, 21 de agosto de 2010

"Dido and Aeneas": vuelve Cappella Mediterranea.

Tras el largo (quizás demasiado) parón estival que ha sufrido el blog, me alegro de poder dedicar el primer post al nuevo trabajo discográfico de Leonardo García-Alarcón y su Cappella Mediterranea. Me refiero a la conocida "Dido and Aeneas", ópera compuesta por Henry Purcell (1659-1695) en 1689, con libreto de Nathum Tate y que fue estrenada en Chelsea (Inglaterra).

El CD será publicado por el sello Ambronay Editions en lo que ya supone la cuarta grabación de García-Alarcón para ellos, después de los excelentes "Motets & Madrigaux" (Peter Philips), "Virtuosissima Compositrice" (Barbara Strozzi) y "Judas Maccabaeus" (G. F. Händel). Debe tenerse en cuenta, además, que el director es Artiste en Résidence en el Centre Culturel de Rencontre d'Ambronay.

Entre los intérpretes, Solenn' Lavanant Linke (Dido), Alejandro Meerapfel (Eneas), Yeree Suh (Belinda) y Fabian Schofrin (Bruja). Acompañados de la Cappella Mediterranea y La Nouvelle Ménestrandie.

En principio, se pone a la venta el 23 de septiembre, si bien con toda seguridad habremos de esperar un poco más hasta que llegue por estas tierras. En mi caso ya estoy impaciente por escucharlo...

Por el momento, y a falta de alguna preview, os dejo con la crítica que del mismo ha aparecido en Classiquenews.com:
http://www.classiquenews.com/ecouter/lire_chronique_cd.aspx?id=1136

domingo, 18 de julio de 2010

XV Festival Internacional de Música Antigua y Barroca de Peñíscola.

Entre los días 2 y 10 de agosto tendrá lugar en Peñíscola (Castellón) el "Festival Internacional de Música Antigua y Barroca", un certamen que celebra su edición número quince prestando especial atención al patrimonio musical valenciano. Y lo hace de la mano de intépretes de excepción como Capella de Ministrers, La Colombina o Carlos Mena. Los primeros dedicarán un particular homenaje a Joanot Martorell, autor del famoso Tirant lo Blanch, mientras que La Colombina ofrecerá un programa de "ensaladas" y Mena abordará un repertorio que transportará a los asistentes a las Islas Británicas.

Otro de los puntos fuertes será la interpretación, el día 8, de algunos fragmentos de la ópera barroca "El mayor triunfo de la mayor guerra", que correrá a cargo del grupo Harmonia del Parnàs. La ópera recuperada es obra de Manuel Ferreira, un compositor del s. XVII que pasó buena parte de su vida en Valencia

Muy interesantes también los conciertos del Ensemble Estampes y de Allegoria Ensemble.

Para más información, os recomiendo la página oficial del Festival, así como la lectura de este documento, que recoge todos los programas de los conciertos.

Esta es la página de Turismo de Peñíscola. Si no es por el Festival, que sea por la playa... y por el castillo.

Os dejo con el grupo Harmonia del Parnàs.





Y si alguno todavía no conoce a Capella de Ministrers, que abrirán el Festival el día 3 de agosto, os dejo con un video de su trabajo Fantasiant, centrado en la figura del poeta Ausías March.



Que los disfrutéis...

miércoles, 7 de julio de 2010

Las óperas de Monteverdi, en France Musique.

France Musique emite, en menos de un mes, todas las óperas compuestas por Claudio Monteverdi (1567-1643) que se conservan y, además, en versiones de excepción. Eso sí, han empezado por el final.

El pasado 28 de junio se emitió L'incoronazione di Poppea (1642). Se trata de la grabación del concierto que tuvo lugar el 30 de mayo en la parisina Sala Pleyel, con el mismo reparto que se había podido disfrutar en el Teatro Real apenas unos días antes. A saber: Danielle de Niese (Popea), Philippe Jaroussky (Nerón), Anna Bonitatibus (Octavia), Max Emanuel Cencic (Otón), Robert Burt (Arnalta) y Antonio Abete (Séneca), entre otros. El acompañamiento instrumental corrió a cargo de Les Arts Florissants, dirigidas por William Christie. En esta página es posible escuchar la redifusión.

El viernes 2 de julio le tocó el turno a Il ritorno d'Ulisse in patria (1641), retransmitida en directo desde el "Festival de Beaune". El director Rinaldo Alessandrini estuvo acompañado de su Concerto Italiano y de los solistas: Furio Zanasi (Ulises), Sara Mingardo (Penélope), Luca Dordolo (Telémaco), Monica Piccinini (Minerva) y Sergio Foresti (Antinoo), entre otros. La redifusión, aquí.

El próximo 18 de julio (domingo) se emitirá L'Orfeo (1607). Esta vez se trata del registro discográfico de Gabriel Garrido y su Ensemble Elyma junto a: Victor Torres (Orfeo), Adriana Fernández Sylvia (Eurídice), Maria Cristina Kiehr (Esperanza, Música), Gloria Banditelli (Mensajera) y Roberta Invernizzi (Ninfa), entre otros.

Una buena noticia para los amantes del seicento, entre los que me incluyo. Para más información, os recomiendo la página de France Musique.

Os dejo con la toccata que da inicio a L'Orfeo en versión de Jordi Savall.


Que lo disfrutéis...

martes, 6 de julio de 2010

"Io, Don Giovanni" (Carlos Saura, 2009).

Bueno, parece que por fin se ha estrenado “Io, Don Giovanni”, la nueva película fruto de la colaboración entre Carlos Saura y el director de fotografía Vittorio Storaro. Y digo “por fin” porque lo suyo ha costado. Se empezó a rodar en 2006 y, aunque se presentó el año pasado, no ha sido hasta el 25 de junio cuando ha llegado finalmente a la cartelera de los cines españoles, mientras que en Italia lo hizo en octubre de 2009. ¿A qué se debe esta dilatación en el tiempo? Todo parece indicar que a diversos problemas de producción de los que la prensa se hizo cargo en su momento y que incluían la existencia de una importante deuda contraída durante el rodaje, por el impago de la cual la productora ha sido llevada a los tribunales.

Debo reconocer que la película me llamó la atención desde el principio. Sentía curiosidad por cómo se iba a llevar a la pantalla el proceso creativo de ese “Don Giovanni” mozartiano y la visión que del mismo iba a dar Carlos Saura, teniendo presente sus recientes apuestas de tema “musical”. Y, por qué no decirlo, me intrigaba quién y cómo iba a dar vida a unos personajes de la talla de Mozart, Salieri, Lorenzo da Ponte o el mismo Casanova, que han sufrido interpretaciones de la más diversa fortuna en el pasado.

¿Cuál es el resultado en definitiva? Siempre desde mi modesta opinión, claro. Pues me ha parecido algo... irregular.

La trama, a grandes rasgos, es la siguiente:

Lorenzo da Ponte, sacerdote, poeta y también libertino bajo los auspicios del famoso Casanova, es condenado por la Inquisición al exilio de la República de Venecia, donde residía. Con una recomendación de Casanova bajo el brazo, Da Ponte se presenta en Viena, donde entra en contacto con Salieri y, a través de éste, con la corte imperial. Comienza así su carrera como libretista y su colaboración con Wolfgang Amadeus Mozart, con quien empezará a configurar una de las mejores óperas de todos los tiempos: “Don Giovanni”.



Se trata de una película muy visual, algo obvio si se tiene en cuenta que hablamos de Saura y Storaro, donde todo es decorado (buena parte de ella se rodó en la alicantina “Ciudad de la Luz”) y la luz juega un papel fundamental. Sin embargo, de aquí surge un cierto desconcierto. La teatralidad es manifiesta, los decorados componen un marco por el que se mueven los actores como si de un escenario operístico se tratase, pero, no siempre, pues también hay escenarios reales. Contados, pero los hay. ¿De verdad era necesario, por ejemplo, rodar hasta los exteriores venecianos en estudio y, sin embargo dejar algunos anodinos interiores “reales”? Confunde, por tanto, la utilización y la relevancia otorgada a ciertos escenarios, insisto, más los reales, ya que no parecen encajar con el resto del plan de la obra, donde todo es ficticio e ilusorio. Incluso la gran biblioteca donde trabaja Casanova y se reúne con Da Ponte, está construida con paneles decorados con libros pintados.

En cuanto al guión, no está mal, pero tampoco es para tirar cohetes. Sorprendente si se tiene en cuenta que han participado tres guionistas, entre ellos el propio Saura. La mayoría de personajes aparecen apenas esbozados, limitados (algunos, estereotipados), y la trama podía haber dado mucho más de si, además de que el final me ha resultado precipitado (y algo azucarado). Si tomamos como ejemplo al propio Da Ponte, durante toda la película mencionan su fama de “peligroso” libertino, aunque el comportamiento del mismo, al menos lo que vemos, nos lleva a pensar aquello de que la cosa no debe ser para tanto (y aquellos que esperen escenas escabrosas que se vayan olvidando). Ni siquiera el propio Casanova parece actuar como algo más que un consejero espiritual del libretista. En cuanto a Mozart, el personaje sigue los pasos del que ya interpretó Tom Hulce en “Amadeus” allá por 1984. De hecho, algunos diálogos entre Wolfgang y su esposa, Constanza, eran ¡exactamente iguales a los de “Amadeus”!

Las interpretaciones me han gustado bastante. Lorenzo Balducci construye un “Da Ponte” interesante (notable y sugestivo algunas veces), pero yo destacaría el “Mozart” del desconocido Lino Guanciale (extraordinaria la escena en la que el compositor conoce el fallecimiento de su padre) y el “Casanova” de Tobias Moretti. El reparto femenino me ha parecido más insulso, a excepción de la soprano Ketevan Kemoklidze, que interpreta a la cantante Adriana Ferrarese. En esta ocasión, a diferencia de lo que sucedía en “Amadeus”, los cantantes son “cantantes” de verdad, valga la redundancia, y no actores haciendo que cantan. Ahí tenemos al gallego Borja Quiza (Don Giovanni), Sergio Foresti (Leporello), Carlo Lepore (Comendador) y Alessandra Marianelli (Zerlina), además de a la antes mencionada Ketevan Kemoklidze (Doña Elvira).

¿Qué hay por tanto de la música? Durante la primera parte de la película, ambientada en Venecia, la banda sonora recae en obras vivaldianas. La identificación entre Vivaldi y la ciudad de los canales es tal que, ya en Viena, cualquier recuerdo veneciano se ambienta también con música del “Prete Rosso”. La interpretación corre a cargo de Giuliano Carmignola y Fabio Biondi, así que la cosa pinta bien. Las escenas de “Don Giovanni”, núcleo de la segunda parte del film, recaen sobre los cantantes antes referidos.

En resumidas cuentas, y a pesar de algunas de las apreciaciones que he hecho, confieso que la película me ha gustado. No es ninguna maravilla y podría mejorarse en algunos (o muchos) aspectos, pero aún así la recomiendo. Pero, ¡ojo! advierto que a mi me ponen a Mozart en una película y venden la entrada seguro...

Eso sí, ánimo para aquellos que quieran verla. En Madrid solo se ha estrenado en un cine, en versión original y a saber lo que dura (esperemos que un tiempo todavía). Dadle una oportunidad, aunque solo sea por practicar la lengua de Dante.

Os dejo con dos videos. El primero, el trailer oficial de la película; el segundo, una escena de la misma.




Que lo disfrutéis...